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Este yacimiento de arte rupestre parietal, fue descubierto en 1988, por Manuel Santoja y Rosario Pérez, profesores que, trabajando para el inventario arqueológico de Salamanca, encontraron en la vega del río Águeda, al aire libre, figuras realizadas en piqueteado; representaciones de caballos, cabras, toros y ciervos, entre los más comunes y otros como los renos y bisontes, especies hoy extinguidas en estas latitudes, orinocerontes lanudos, especie extinta y propias de climas fríos, denotan el carácter paleolítico de estos grabados.
El yacimiento se puede encontrar a lo largo del río Águeda y para acceder a él se ha de llegar al puente sobre el mencionado río en la carretera entre Castillejo de Martín Viejo y Villar de la Yegua. Se ha construido en el lugar un aula de interpretación arqueológica, que ofrece a los visitantes una amplia información sobre la vida en la zona de estos pobladores y de la localización del arte rupestre.
Desde entonces se han llegado a catalogar más de quinientos grabados zoomorfos del paleolítico superior del periodo Gravetiense (hace 20.000 años) y antropomorfos más recientes del periodo Magdaleniense (hace 12.000 años), en 94 paneles, a lo largo de tres kilómetros a orillas del río Águeda. Declarada como Bien de Interés Cultural por la Junta de Castilla y León, es hoy sin duda, uno de los hallazgos importantes en el arte paleolítico.
Algunas imágenes:
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| procedencia de las dos imágenes |
Referencias: wikipedia
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